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Kyle O’Neall – El viajero – Unión – Rolvember20

– Cariño, sabes que me encanta que tengas tanta imaginación pero a veces es demasiada y asustas un poco a mamá.
– Pero es verdad, he estado jugando con Anthony.
– Ya vale, no teníamos que haberte contado que pudiste tener un gemelo, eres pequeño para entenderlo y te has hecho un lio.
– ¡Pero que no miento!
– ¡Se acabó! ¡A tu cuarto! No quiero oir más tonterías.

Cuatro años de terapia después, dejé de hablar de Anthony por completo. Anthony, mi hermano que no llegó a nacer. Con 10 años en un extraño desliz me contaron que cuando mi madre se quedó embarazada ibamos a ser gemelos pero unas semanas después el médico notificó que yo había absorvido a mi hermano.

Desde aquel momento mi adolescencia no fue fácil. Me había acostumbrado a la medicación y aunque me hicieron dejarla en base a una planificación, poco a poco, para evitar secuelas no fue suficiente. Primero fueron los analgésicos, a la mínima me quejaba de dolores de cabeza. Pronto empecé a darme golpes fortuítos, no llegué a romperme ningún hueso pero sí me hice varios esguinces.

A los quince me juntaba con una pandilla del instituto con mala reputación bien ganada, con ellos descubrí las drogas blandas primero y desde ahí fuí escalando.

Una patrulla me encontró en la parte de atrás de la antígua fábrica de caramelos. Había desaparecido cuatro días antes y estaba totalmente desorientado. Encontraron también algunas de mis cosas en el tejado de la fábrica, a 22 metros de altura. Mi reloj Casio marcaba la fecha del día siguiente a mi desaparición. Y yo no recordaba nada.

Después de aquello me internaron. Pasé los siguientes 6 meses entre medicación y sesiones con varios psicólogos y psiquiatras. Conseguí recuperar retazos de memoria de aquellos cuatro días pero eran bastante incongruentes. Recordaba haber saltado desde el tejado de la fábrica a un tobogán gigante hecho de luces brillantes. Lo que no conté a nadie era que recordaba haber estado con Anthony. Enterré ese recuerdo. Lo guardé bajo llave en lo profundo de mi mente.

A los 18 me fuí de casa. Había montado un negocio por internet de dropshipping de medicinas naturales y me estaba yendo bastante bien.

Los problemas empezaron el día que un par de envíos de mi web no llegaron a su destino y recibí correos de reclamación bastante duros que además amenazaban con denunciarme a la policia. Empecé a investigar y acabé descubriendo que lo envíos que realizaba uno de mis proveedores no eran sólo medicinas naturales si no drogas camufladas entre productos que enmascarasen su presencia.

Dejé de trabajar con aquel proveedor bajo pretextos típicos. Insistió mucho en hacerme cambiar de opinión, me ofreció mejores condiciones y su tono acabó siendo bastante agresivo. Unos días más tarde aparecieron cuatro tipos bastante grandes y con pinta de matones en la puerta de mi casa.

Forzaron la puerta, entré en pánico y corrí a salir por la escalera de incendios. Bajé a toda velocidad hasta encontrarme que faltaba el último tramo para llegar a la calle. Era una caida de unos 6 metros, si me lanzaba me rompería algo seguro. Miré arriba, uno de lo tipos se asomaba por mi ventana y me vió. Cuando volví a mirar abajo empecé a ver chispas luminosas arremolinándose desde los márgenes de mi vista. Lo primero que pensé era que me estaba dando un ataque, entonces me fijé que las chispas tomaban la forma de un tobogán.

La vibración en la estructura me avisó que los tipos que venían a por mi habían empezado a salir por la ventana igual que lo había hecho yo. No tenía alternativa, me senté y me deslicé por el tobogán.

Cerré los ojos un momento y pude sentir cómo el aire me azotaba la cara mientras me deslizaba. También sentí como el ambiente cambiaba, algo en la temperatura o la estática del aire parecido a cuando se avecina una tormenta fuerte.

Cuando mis pies tocaron el suelo me chocó caer en un campo de hierba en lugar del asfalto del callejón detrás de mi edificio. Unas manos me ayudaron a ponerme en pie. Levanté la cabeza y la garganta se me taponó de golpe con un contundente nudo.

– Ya estás a salvo, hermano.
– Gracias…. Anthony.

Aspectos

  • Tengo un pasado manchado por las drogas.
  • Dirijo mi propio negocio en internet.
  • Mi gemelo Anthony es un ente del Nuncamás.

Poder

Kyle absorbió a su gemelo, Anthony, antes de nacer pero el espíritu de este sobrevivió y existe como un ente del Nuncamás. Por su unión con su hermano, Kyle puede entrar y salir del Nuncamás.

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